Ley de Responsabilidad Medioambiental

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20140806

El respeto al medioambiente debe estar siempre presente en nuestra vida diaria, tanto profesional como personal. Sin embargo, a lo largo del tiempo ha habido muchos casos de desastres medioambientales (Aznalcóllar, por ejemplo).  Son problemas de difícil y costosa reparación.

Por eso, en abril de 2010 entró en vigor la Ley de Responsabilidad Medioambiental. Según esta ley, aquél que contamine debe costear la reparación o limpieza que requiera el terreno contaminado. Y, aunque nos parezca extraño, todas las empresas están obligadas a cumplirla, incluidas las pymes.

Así pues, si en tu actividad diaria usas algún producto químico, sería bueno que siguieras estos consejos:

1º Realizar un Análisis de Riesgo Medioambiental. Mediante este análisis, se ven los riesgos que tu actividad tiene para el medio ambiente, y te da una cifra de cuánto puede costar la reparación del daño.

2º Cubrir ese riesgo mediante una póliza de seguros. Esta póliza es diferente a la de responsabilidad civil, y te permite transferir el riesgo de accidente medioambiental a un tercero, que te ofrece asesoramiento continuo.

Si no se llevan a cabo estos pasos, la sanción aplicable es de hasta dos millones de euros y extinción o suspensión de la actividad por uno o dos años. Por lo tanto, sale más barato contratar el seguro.

Además, aparte de las acciones para cumplir con la ley, si tenemos conciencia medioambiental, hay tres tipos de comportamiento que podemos adoptar en nuestra oficina o lugar de trabajo para minimizar el impacto al medio ambiente y además ahorrar energía:

1)    Cambiar iluminación y calefacción. Conseguir una mayor eficacia en estos campos nos permite un mejor ambiente de trabajo (favorecedor de eficiencia) además de ahorrarnos costes. Cambiar a bombillas de bajo consumo o instalar una calefacción más eficiente son acciones de coste bajo, a la mano de cualquier persona.

2)    Electrodomésticos y aislamiento. El uso en tu empresa de determinados aparatos eléctricos (como por ejemplo, el aire acondicionado) puede ser también objeto de ahorro, cambiándolo por aparatos de mayor eficiencia, poniéndolos por ejemplo de categoría A. Si a esto le añadimos mejorar el aislamiento de la oficina arreglando ventanas y puertas necesitaremos menos gasto para mantener el ambiente que deseemos.

3)    Placas termosolares. Permiten la autogeneración de energía. Es una fuente de energía limpia y fiable, pero necesita una mayor inversión.

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