Sucesión de empresas

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sucesion

Hoy nos gustaría ver un caso que puede llegar a plantearos algún problema. Supongamos que estás trabajando en una empresa, y llegado el momento no estás contento, o a la empresa le va mal, y decides establecerte por cuenta. En esta situación, debes tener cuidado con Hacienda, pues podría darse un caso de sucesión de empresas.

¿Qué significa esto? Pues que la Administración podría derivar las deudas de tu anterior empresa hacia tu nuevo negocio. El por qué es bien sencillo: para poder seguir con su empresa, aunque las cosas les vayan mal y sin pagar a sus acreedores (especialmente Hacienda), personas con ánimos fraudulentos podrían crear otra empresa a nombre de otra persona, que en realidad no supone ningún cambio con la anterior.

Hay varios puntos que Hacienda tiene en cuenta para decidir si hay sucesión de empresa o no. El más importante es el papel que el titular del nuevo negocio tenía en la anterior empresa. Si era únicamente un trabajador, sin relación con la empresa como socio o administrador, no tendrá que responder de las deudas tributarias de la anterior empresa.

Sin embargo, no es esa relación lo único que se mira. Otros puntos, bastante más espinosos y difíciles de demostrar, son la captación de clientes de la anterior empresa, contratación de trabajadores de la anterior empresa y adquisición de activos de la otra empresa.

Es muy normal que si la empresa iba mal, te establezcas por tu cuenta y le eches una mano a tus anteriores compañeros, contratándolos para tu actividad. Y también es lógico que algunos clientes antiguos acudan a ti en lugar de a la anterior empresa. Y es razonable también pensar que si la antigua empresa tiene problemas, tenga que vender activos, y que tú llegues a adquirirlos. Pero ello no quiere decir que estés defraudando a Hacienda.

Por ello, creemos conveniente mostraros ciertos argumentos que podéis alegar si se diera el caso mencionado:

–       Que los activos adquiridos a la otra empresa no permitían por sí mismos continuar la actividad, y que se han adquirido otros activos a terceras personas para poder llevar a cabo la actividad.

–       Que los clientes que se hayan podido adquirir procedentes de la otra actividad no tienen un peso importante en el volumen total del negocio de la nueva actividad.

–       Puede que la nueva empresa sólo desarrolle parte del proceso productivo, con lo que podría alegarse que ésta es sólo complementaria de la anterior empresa, por lo que tampoco habría sucesión.

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