La insolvencia en el caso de los autónomos

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Hoy os traemos otro artículo de colaboración con vosotros, nuestros lectores. Concretamente, Luis de Miguel, economista, nos habla de los casos de insolvencia en el caso de los autónomos, un artículo muy interesante que no os podeis perder:

El tema de la insolvencia del autónomo es un problema que preocupa dado que el comenzar una actividad, desde el mismo momento de darse de alta en las obligaciones fiscales, como en el régimen especial de trabajadores autónomos de la seguridad social, estas comprometiendo todo tu patrimonio al resultado de esa actividad.

En el caso de que la actividad no funcione todo lo bien que uno espera, lo más normal es comenzar a endeudarse, bien con bancos, con proveedores, incluso con Hacienda y Seguridad Social. Y puede llegar en momento en que no se puede hacer frente a los pagos  a los que uno se ha comprometido, por la causa que sea.

En estos casos de insolvencia, tanto para empresas como para personas físicas, existe la ley 22/2003, Ley Concursal,  (en adelante LC), que manifiesta la obligatoriedad de solicitar el concurso de acreedores, tal como indica el art. 5 de la misma.

La solicitud de concurso tiene diferentes resultados,  ya sean para personas físicas o personas jurídicas.

Para las personas jurídicas, pongamos por caso que se llega a la liquidación de la empresa, entonces el Juez del Juzgado Mercantil declara esa situación y una vez comunicado a los registros públicos dicha situación, en este caso al Registro Mercantil, se produce la disolución de la empresa y esto conlleva la imposibilidad de solicitar las deudas que hubieren quedado sin pagar una vez hecha dicha liquidación (excepto en el caso de concurso calificado como culpable).

Pero ¿Qué pasa en el caso de la persona física, autónomo?

El hecho fundamental, es que si el Concurso de Acreedores, llega a la liquidación, y se ponen a la venta todos los bienes del deudor, y estos no son suficientes para satisfacer a todos los acreedores, estos que no han visto satisfecha su deuda pueden interponer demandas judiciales contra el deudor por el importe no satisfecho.

Aquí es donde vemos la gran diferencia entre Personas Jurídicas y Físicas en el caso de llegarse a la liquidación en el concurso de acreedores. Mientras a unos ya no se les puede reclamar la parte de deuda que queda pendiente después de la liquidación por haber desaparecido la persona jurídica, a los otros, a las personas físicas, siempre se les puede solicitar, ya que no desaparecen.

Y llegados aquí, nos podemos preguntar ¿es aconsejable solicitar un concurso de acreedores en el caso de las personas físicas?

Las opiniones son de distinta índole. Algunos autores dicen que sí, que sirve para hacer los pagos de una manera ordenada y que no se junten varias demandas individuales de acreedores, con los problemas de estar atendiendo varios juicios a la vez, con sus posibles embargos, etc.

Otros en cambio, sostienen que dado que al final, respondes con todos tus bienes, no merece la pena, si tienes en cuenta que además los pagos, tanto al Administrador Concursal, como a los abogados, los tienes que hacer tú mismo.

El hecho de si conviene o no depende del tipo de acreedores que existan, y de la clasificación que se haga de la deuda por parte del Administrador concursal.

Si es posible llegar a un convenio con los mismos y reducir la deuda (quita) y/o alargar los plazos de pago, entonces puede haber una salida a la situación de insolvencia.

Actualmente se está tramitando la Ley de Emprendedores, que introducirá algún cambio para los autónomos y pequeñas empresas que se juegan todo su patrimonio para poder realizar una actividad mercantil. Veremos cómo queda….

 

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