Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (I)

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Continuamos nuestro ciclo de obligaciones de los empresarios autónomos con un impuesto muy conocido por todos pero que en ciertos aspectos fundamentales se nos plantean dudas. Nos referimos al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).

Uno de los apartados de dicho impuesto se refiere a las actividades económicas, y se consideran rendimientos íntegros de estas actividades aquellos que, procediendo del trabajo personal y del capital conjuntamente, o de uno solo de estos factores, suponen por parte del contribuyente la ordenación por cuenta propia de los medios de producción y de recursos humanos, o de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.

No obstante, si en tu caso la actividad es de arrendamiento de viviendas, necesitas tener un local exclusivo y una persona a jornada completa para que sea actividad económica, como bien os contábamos en el anterior post titulado “El caso de la inmobiliaria” (http://e-autonomos.es/blog/otros/el-caso-de-la-inmobiliaria).

Para determinar los rendimientos de la actividad económica pueden usarse distintos tipos de estimaciones.

En este post comentaremos la estimación directa normal, para desarrollar la estimación directa simplificada y la estimación objetiva en post posteriores.

La estimación directa normal se aplica si el importe de la cifra de negocios del empresario supera los 600.000€, o si se podía aplicar la estimación directa simplificada o la objetiva y se ha renunciado a ello. Para la renuncia se presenta el modelo 036 o 037 en el mes de diciembre anterior al que se quiera que surta efecto; o bien, indicarlo antes del inicio de actividad.

En este tipo de estimación se tiene obligación de llevar contabilidad según el código de comercio, y el rendimiento neto se calcula por diferencia entre ingresos computables y gastos deducibles:

–       Ingresos computables: los derivados de la venta/prestación de servicio, autoconsumo del empresario y subvenciones.

–       Gastos deducibles: aquellos necesarios para el desempeño de tu actividad. Son, por ejemplo, la compra de mercaderías, los gastos de personal, las amortizaciones… Encontrarás más ejemplos para el caso de desempeñar la actividad en tu domicilio habitual en http://e-autonomos.es/blog/fiscal/%C2%BFtrabajas-en-casa

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