Me han demandado

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lío, enredo, desenredar, desliar, problemas

Tener imprevistos, quejas, o diferencias con tus clientes o con tus proveedores es de lo más común. Sobre todo en época de crisis, en la que se pelea como nunca por cada céntimo que podamos ganar.

Este tipo de situación se debe intentar arreglar mediante la negociación entre las dos partes, intentar alcanzar un acuerdo que satisfaga a ambos, hay que desenredar esas diferencias, aunque lo sabemos, muchas veces esto no es posible. Bien porque sea una cuestión desagradable o difícil de resolver; o bien por orgullo propio, que muchas veces es más fuerte que nosotros y nos impide bajar del burro. El caso es que el asunto puede terminar en una demanda. ¿Cómo actuar en esos casos?

Lo primero que te indicamos, aunque suena a perogrullada, es que hay que actuar con rapidez. Te recomendamos que tengas siempre en la cabeza la fecha en la que recibiste la demanda desde el juzgado, pues el plazo que tienes para contestar empieza en esa fecha, no pudiendo pedirse prórroga alguna. A la hora de contestar tienes cuatro posibilidades:

 

1. Contestar.

En esta opción se trata de que des tu punto de vista, demostrar que la demanda es infundada. Es lo que debes hacer si has hecho las cosas correctamente y crees tener razón en el conflicto.

 

2. No contestar.

El juzgado te declararía en “rebeldía”, y podría ser interpretado el silencio como una aceptación de la demanda. Es el demandante el que tiene que demostrar la falta, pero no aconsejamos esta vía de actuación.

 

3. Reconvención.

Significa demandar al demandante. Es decir, contraatacar con una demanda. Sólo podrás hacerlo si existe alguna causa para demandarle.

 

4. Allanamiento.

Aceptar la demanda. Es lo que debes hacer sólo si no tienes argumentos para defenderte. Te ahorras el coste de abogados y procurador, pero tendrás que pagar todo lo que te hayan reclamado.

 

Otro aspecto clave que debéis tener en cuenta es que se puede negociar tras la demanda. De hecho, la demanda puede usarse como arma para la negociación, pues ninguna de las dos partes sabe lo que dictará el juez. Por tanto, se puede llegar a nuevos pactos que sean beneficiosos, tales como unas condiciones de pago más favorables.



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